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Ora todos los días muchas veces: "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios).

miércoles, 22 de marzo de 2017

El Corazón de Jesús se encuentra hoy Locamente Enamorado de vosotros en el Sagrario. ¡Y quiero correspondencia! (Anda, Vayamos prontamente al Sagrario que nos está llamando el mismo Dios. Todavía están prácticamente vacíos).

MENSAJES A LA PROFETA DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS. LEÁNLO Y NO PASEN DE LARGO, EN ELLO PUEDE ESTAR NUESTRA SALVACIÓN.

El Enemigo está siempre muy pendiente de vosotros porque, consiguiendo tumbaros, consigue hacer mucho daño. Por eso: velad y orad. Orad y sacrificaos. Ayunad y haced penitencia.



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Ejercicios Espirituales en El Valle de los Caídos  

 22-08-2015  

 (Hago los Ejercicios sola, y la Capilla estaba vacía. Nada más entrar, oí que me decían con odio y rencor:” Aquí no hay nadie. No tienes a público para que te vea apuntar”. Voz que identifico enseguida como que no es de Jesús. Me está costando entrar porque todo es distracción).
Virgen: Di: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu Voluntad. Lo quiero, y llevo tu Ley en mis entrañas.” 560  (Lo dije)
Jesús, aquí estoy, haz de mí lo que quieras. Me pongo en tus manos. Lo que sea. Te doy las Gracias. Lo acepto todo. Con tal que tu Voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas. Quiero entregarme en estos Ejercicios, María, a tope. ¡Ayúdame Tú! Pon desde ahora tu mano en mi mano, que Yo estoy deseando ayudarte. Y conságrame estos Ejercicios. De rodillas. Arrodíllate y hazlo.  (Lo hice) Debéis aprender a mirar con ojos de fe. Aprended a mirar con ojos de fe. A ver todo lo bueno de la vida, no fijaros sólo en lo negativo. 
Jesús: Tu labor aquí no será sólo apuntar, sino aprender. Yo no traigo a los niños a Ejercicios para tenerles apuntando. De apuntar es tu vida llena. Aquí también vienes a estar Conmigo y a inundar tu alma de mi Amor. ¡Necesitas de mi Amor! Necesitas inflamarte, inundarte. Yo te quiero inundar. Quiero inundar tu alma de consuelo. Conmigo quiero que experimentes las Delicias de las almas consagradas, y aun más en infinidad de Consuelos. Son los Consuelos que experimentan mis almas especiales. Sólo unas pocas. Esto no es para todos. No es para todos, primeramente porque no se atreven con las cruces. Si no quieren las hieles, tampoco tendrán las mieles. Tampoco se atreven con las mieles. Me tienen miedo. ¡Le tienen miedo a su Creador! ¿Puedes creerlo, Marga?  Jesús, ¿cómo tenerte miedo, si eres el Esposo más Dulce? Querida, haces mis Delicias. Y que sepas que sólo por esa frase que me has dicho con todo tu amor merecería la pena tu vida, porque está consolando al mismo Dios, y te es contado para la Eternidad. 
Hermana: ¿quisieras morirte ya aquí? ¿Sufres tanto en la tierra, que quieres que te lleve Conmigo? No, Jesús. Porque sé que no es mi hora. Que Tú me tienes más cosas. Si me das a elegir, elijo quedarme y sufrir todo lo que Tú quieras y te haga falta para la salvación de las almas. Querida, con tu Obra queda cumplido el cupo de los que Yo debo salvar por tu medio. Si tú quieres, te la termino de dictar aquí y te llevo ya Conmigo. Otros la editarían. ¿Sí? Jesús, sé que lo dices para darme más mérito, algún mérito. Lo dices por levantarme. No me lo merezco. Querida, ¿quieres ver los que se han salvado por eso?561 (Y parecía que se abría una cortina y había una realidad espiritual de almas salvadas o en Gracia por los Libros)  Jesús, aquí muy bien. Luego creo que me lo he inventado todo, Jesús. Quiero, querida, que tú nos hagas de teléfono mucho más, para las gentes que lo necesitan. Arrodíllate, que Yo te bendigo en el  Nombre del Padre, etc…

560 Cfr. Sal 40,8s.

561 Por los tres Libros

VIDA DEL CRISTIANO: Práctica la humildad con estos 6 pasos


PADRE SERGIO



Los santos afirman con claridad que la humildad es el fundamento de toda creencia espiritual. Si no somos humildes, no somos santos. Así de simple. Pero por muy sencillo que sea saber que debemos ser humildes, no siempre es fácil poner en práctica esta virtud. Aquí disponen de seis métodos para cultivar la virtud de la humildad.

REZAR PIDIENDO LA VIRTUD DE LA HUMILDAD


Toda virtud toma forma en el alma gracias a la práctica frecuente de la oración. Si deseáis realmente ser humildes, rezad todos los días por recibir esta gracia. Pedid a Dios que os ayude a derrotar a vuestro amor propio. Como enseñaba el santo cura de Ars:

Cada día deberíamos pedir a Dios con todo nuestro corazón por la virtud de la humildad y la gracia de comprender que no somos nada por nosotros mismos, y que nuestro bienestar corporal y espiritual viene sólo de Él.

Para ello, os recomiendo encarecidamente una hermosa oración conocida como Letanías de la humildad.

ACEPTAR LA HUMILLACIÓN


Tal vez la manera más dolorosa, pero también la más eficaz, de aprender humildad sea la de aceptar las circunstancias humillantes y embarazosas. En palabras del padre Gabriel de Santa Marie-Madeleine:

Muchas almas querrían ser humildes, pero pocas desean la humillación. Muchos piden a Dios rezando fervorosamente por que les haga humildes, pero muy pocos desean ser humillados. Sin embargo, es imposible obtener la virtud de la humildad sin las humillaciones; de igual forma que a través del estudio podemos adquirir conocimiento, es a través del camino de la humillación que podemos lograr humildad.

Mientras deseemos la virtud de la humildad pero no estemos dispuestos a aceptar los medios que conducen a ella, no estaremos verdaderamente en el buen camino para adquirirla. Incluso si en algunas situaciones somos capaces de actuar humildemente, podría ser solamente el resultado de una humildad superficial y aparente, en vez de una humildad real y profunda. La humildad es la verdad; por consiguiente, decimos que, puesto que no poseemos nada por nosotros mismos, a excepción del pecado, es justo que recibamos humillación y desprecio.

OBEDECER A LA AUTORIDAD

Una de las manifestaciones más evidentes de orgullo es la desobediencia. Paradójicamente, la desobediencia y la rebelión son aclamadas como grandes virtudes en la sociedad occidental moderna. La caída de Satán fue a causa de su orgullo: Non serviam, “No serviré”.

Por otro lado, la humildad se manifiesta siempre como obediencia a la autoridad, ya esté representada por un jefe o por el gobierno. Como decía san Benito:

El primer grado de humildad es la obediencia sin demora.

DESCONFIAR DE UNO MISMO

Los santos nos dicen que si desconfiáramos de nosotros mismos y depositáramos nuestra confianza únicamente en Dios, entonces nunca cometeríamos ningún pecado. El sacerdote y escritor Lorenzo Scupoli llegó incluso a decir que:

La desconfianza en uno mismo es indispensable en el combate espiritual. Sin esta virtud, no podemos esperar vencer nuestras más débiles pasiones, y aún menos conseguir la victoria.

RECONOCER QUE NO SOMOS NADA

Otro medio muy eficaz de cultivar la humildad es meditar sobre la grandeza y el esplendor de Dios, reconociendo al mismo tiempo nuestra propia nulidad en comparación a Él. El cura de Ars afirma que:

¿Quién podrá contemplar la grandeza de un Dios, sin anonadarse en su presencia, pensando que con una sola palabra ha creado el cielo de la nada, y que una sola mirada suya podría aniquilarlo? ¡Un Dios tan grande, cuyo poder no tiene límites, un Dios lleno de toda suerte de perfecciones, un Dios de una eternidad sin fin, con la magnitud de su justicia, con su providencia que tan sabiamente lo gobierna todo y que con tanta diligencia provee a todas nuestras necesidades! ¡Ante Él no somos nada!

CONSIDERAR A LOS DEMÁS SUPERIORES A UNO MISMO


Cuando somos orgullosos, pensamos inevitablemente que somos mejores que los demás. Rezamos como el fariseo: “Señor, te doy gracias porque no soy como los demás hombres”. Esta satisfacción con uno mismo es increíblemente peligrosa para nuestras almas y es una abominación para Dios. Las Escrituras y los santos afirman que el único camino seguro consiste en considerar que los demás son mejores que nosotros mismos. “No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo”, afirma san Pablo (Fil 2:3).

Tomás de Kempis resume esta enseñanza en el capítulo 7 de su clásico La Imitación de Cristo:

No te estimes por mejor que otros, porque no seas quizá tenido por peor delante de Dios, que sabe lo que hay en el hombre. No te ensoberbezcas de tus buenas obras, porque de otra manera son los juicios de Dios que los de los hombres, y a Él muchas veces desagrada lo que a ellos contenta. Si tuvieres algo bueno, piensa que son mejores los otros, porque así conservas la humildad. No te daña si te pusieres debajo de todos; mas es muy dañoso si te antepones a sólo uno. Continua paz tiene el humilde; mas en el corazón del soberbio hay emulación y saña frecuente.

CONCLUSIÓN

No cabe duda al respecto: la humildad es el fundamento de toda vida espiritual. Sin esta virtud, jamás podremos progresar en santidad. Sin embargo, la humildad no es simplemente una abstracción para ser admirado. Es una virtud que aprender y practicar en las circunstancias de la vida cotidiana, a menudo dolorosas. Hagamos todo lo posible para ser siempre humildes, a imagen de Jesucristo, que “renunció a lo que era suyo y tomó naturaleza de siervo, haciéndose como todos los hombres”.

Autor:
Aleteia.org

Liturgia diaria del Jueves 23


EL NUEVO TESTAMENTO





SALMOS




COMPENDIO DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA












KEMPIS (IMITACION DE CRISTO)


CAPÍTULO XX

De la confesión de la propia flaqueza, y de las miserias de esta vida

Confesaré mi injusticia contra mí, a ti, Señor, confesaré mi flaqueza. Pequeña cosa es muchas veces la que me abate y entristece. Propongo de pelear varonilmente, mas viniendo una pequeña tentación siento gran angustia. Muy vil cosa es a veces de donde me proviene grave tentación. Y cuando me juzgo por algo seguro, y temo menos, me hallo algunas veces casi vencido de un leve soplo.
Mira, pues, Señor, mi humildad y mi fragilidad, que te es bien conocida. Ten misericordia de mí y sácame del lodo, porque no sea en él atollado, y quede abatido de todo. Esto es lo que frecuentemente me encoge y confunde delante de ti, el ser tan deleznable y flaco para resistir las pasiones. Y cuando no me lleve del todo al consentimiento, me ofende y molesta mucho su persecución, y estoy muy descontento de vivir cada día en este combate. De aquí conozco yo mi flaqueza, pues las abominables imaginaciones más fácilmente vienen sobre mí, que se van.
Pluguiese a ti, fortísimo Dios de Israel, celador de las almas fieles, de mirar ya el trabajo y dolor de tu siervo, y asistirle en todo donde quiera que fuere. Esfuérzame con fortaleza celestial, de modo que no prevalezca ni el hombre viejo, ni la carne miserable, aún no bien sujeta al espíritu, contra la cual conviene pelear mientras que vivimos en esta vida llena de miserias. ¡Ay! que tal es esta vida, donde nunca faltan tribulaciones y desgracias, y donde todo está lleno de lazos y de enemigos. Porque faltando una tribulación viene otra, y aún antes que se acabe el primer combate, sobrevienen otros muchos e inesperados.
¿Y cómo puede ser amada una vida llena de tantas amarguras, sujeta a tantas calamidades y miserias? ¿Cómo aún se puede llamar vida la que engendra tantas muertes y pestes? Y con esto vemos que es amada, y de muchos buscada para deleitarse en ella. Muchas veces decimos del mundo que es engañoso y vano; mas no se deja fácilmente, porque los apetitos sensuales nos dominan demasiado. Unas cosas nos incitan a amar al mundo, y otras a despreciarlo. Nos incitan la sensualidad, la codicia y la soberbia de la vida; pero las penas y miserias que se siguen de estas cosas, causan aversión y enfado.
¡Mas ay! que vence el deleite desordenado al alma que está entregada al mundo, y tiene por delicia estar sujeta a los sentidos, porque no ha visto ni gustado la suavidad de Dios, ni el interior gozo de la virtud. Mas los que perfectamente desprecian al mundo, y estudian servir a Dios en una santa observancia, saben que está prometida la divina dulzura a los que con verdad se renunciaren; y ven con más claridad cuán gravemente yerra el mundo, y de cuántas maneras se engaña.

OREMOS HOY:



ORACIONES QUE DEBEMOS REZAR TODOS LOS DIAS LAS SIGUIENTES ORACIONES Y AYUNAR MIÉRCOLES Y VIERNES (LOS QUE NO ESTÉN ENFERMOS). Oremos en primer lugar por “aquellos que no han conocido aún el Amor de Dios”

DAR GRACIAS A DIOS NUESTRO SEÑOR


Gracias por ser mi guía,
por el aire que respiro
porque puedo ver el día,
por estar vivo/a y sentirte dentro mío.
Por saber que no estoy solo/a,
por querer a mis hermanos,
por mi familia, mi hogar,
por la Luz que has derramado.
Gracias por las alegrías,
por darme a tu Madre, como Madre,
por la Cruz de cada día,
porque con ella quiere salvarme.
Amén.


ORACIONES QUE SALVAN MUCHAS ALMAS DE ESTE MUNDO Y SACAN DEL PURGATORIO. 


 


1.-PRIMERA ORACIÓN


MENSAJE DE AMOR QUE LE COMUNICO EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
La fórmula de este Acto es: "Jesús, María, Os Amo, Salvad las Almas" 
Esta oración comprende todo:

Las almas del Purgatorio, las de la Iglesia militante, las almas inocentes, los pecadores, los moribundos, lospaganos, todas las almas. Con ella podemos pedir la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias, por la santificación de los sacerdotes, por las vocaciones del estado sacerdotal y religioso. En un acto subido de amor a Dios y a la Santísima Virgen María y puede decidir la salvación de un moribundo, reparar por mil blasfemias, como ha dicho Jesús a Sor Consolata, etc., etc.

"
¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!", dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: "Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho". 

2.-SEGUNDA ORACION
Oración que salva miles de almas
En el nombre del Padre...,Señor mío Jesucristo...

¡Oh Jesús! yo os pido humildemente me concedáis
la gracia de salvar un alma por cada latido
de mi corazón, unido a los latidos del vuestro
y a los del Corazón Inmaculado de vuestra
Santísima Madre. Os lo suplico por vuestra
Preciosa Sangre y vuestra Divina Misericordia,
salva las almas, sálvalas Señor.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Extraordinaria promesa de Cristo

“Si me piden salvar un alma por cada latido de su corazón, se lo concederé a quien
me lo pida” (Mensaje del Señor a los Siervos del Divino Amor, año 1976).

Nota explicativa: Esta Oración es válida sólo durante 24 horas ( por esto hay que rezarla todos los días), y se refiere a la salvación de almas que aún viven. No es aplicable, por tanto a las almas del Purgatorio. (Con licencia eclesiástica) 


3.- TERCERA ORACIÓN

4.- CUARTA ORACIÓN

Oremos todos los días por las Almas del purgatorio.

PRESIGNARSE: "En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén".

SEÑOR MÍO JESUCRISTO: "Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y
porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos
ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del
infierno. Ayudado de Vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más
pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén".

Se rezan cinco misterios:

EN SUSTITUCION DEL PADRENUESTRO:

"Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas ánimas del purgatorio.

 Por los pecados y pecadores del mundo entero. Por los pecadores de la Iglesia universal, por los de mi propia hogar y dentro de mi familia, por la salvación de los niños que han muerto sin bautizar. Amén."

EN SUSTITUCION DEL AVEMARIA:

 "Jesús, María, os amo, salvad las almas".

TRES VECES AL TERMINAR LOS 5 MISTERIOS:


 SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL TEN PIEDAD DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO.

AL FINALIZAR LA SALVE:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. AMÉN